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Castillo de Santueri: historia y leyenda del “castell roquer”

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27/01/2011 Castillo de Santueri: historia y leyenda del “castell roquer”


Patrimonio

Castillo de Santueri: historia y leyenda del “castell roquer”

El pasado mes de mayo el Consell inició el proceso de expropiación de este castillo, que ha jugado un papel clave en la historia de Mallorca. Fue declarado Bien de Interés Cultural en 1949 y es de propiedad privada desde el año 1811
05-09-2011 13:18

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La muralla forma dos paramentos de muro construidos sobre el mismo acantilado, uno orientado hacia poniente y otro hacia el sur.
Miquel A. C./Victòria C.V. FELANITX

El Castell de Santueri, ubicado al sureste de Felanitx sobre la elevación rocosa del “puig” que lleva el mismo nombre, se eleva a 408 metros de altura. Desde esta atalaya natural se domina todo el litoral del levante mallorquín, desde Cales de Mallorca hasta sa Ràpita, con Cabrera al fondo.

La zona fortificada del castillo se encuentra en la parte de poniente, donde se halla la entrada principal, la única a la fortaleza, situada en la única zona de acceso posible desde tierra. También podemos encontrar una pequeña zona amurallada en la parte norte y una torre cuadrangular que está aislada en la zona de levante.
La construcción defensiva principal la conforma una alta muralla, construida directamente sobre los altos acantilados, realizada con un aparato de piedra y mortero combinado con esquinas de piedra caliza. Estas últimos se utilizan para reforzar las zonas de aperturas y las escuadras de las torres.

Esta muralla forma dos paramentos de muro, uno orientado hacia poniente y otro hacia el sur, creando un ángulo donde se dispone la torre del Homenaje, que es la única de planta circular. El primer bastión fortificado es un muro sin aperturas y coronado por almenas. El segundo, donde se sitúa la puerta principal, presenta una serie de canecillos y está surcado por las típicas aspilleras, reforzadas con esquinas de piedra, ya que es la zona defensiva principal. Esta fortificación continúa hacia el este, haciendo un ligero zig-zag, donde se sitúan dos torres de planta cuadrada, seguramente las más antiguas del castillo ya que tienen la base musulmana.

El nombre, de origen latino, Santuarium –santuario– y algunos elementos de la construcción primigenia en los que se puede observar la opus spicatum (espina de pez), hacen pensar que durante la dominación romana ya era usado aunque, y según algunas teorías, quizás antes, en los tiempos prehistóricos, era un lugar destinado a cultos religiosos.

Después de la conquista musulmana de Mallorca, aprovechando el emplazamiento, se construyó un castillo en la zona. El nombre latino Castri de Santueri ya está documentado en el año 1228. El recinto, defendido por torres, murallas y acantilados, tiene una superficie de 426 áreas (7.103 m2), lo que en la época de máximo apogeo le permitía su autoabastecimiento con cultivos, rebaños y hasta un molino.

Este es uno de los tres castillos “roquers” que se conservan en Mallorca, junto con el Castillo del Rei de Pollença y el Castillo de Alaró.

El actual recinto amurallado del Castillo de Santueri ha sufrido diferentes reformas según la época. Usado primeramente por los musulmanes que aprovecharon el enclave natural y privilegiado para defenderse de cualquier ataque, cambió después de la conquista catalana de la isla del año 1229.

Su actual estructura fue edificada a partir de 1316 en sustitución de la antigua fortificación de la época musulmana. Dicha reforma es la que hemos podido contemplar hasta la actualidad. La construcción destaca porque tiene una planta triangular e incorporaba diversas torres. La principal o torre del Homenaje tiene la singularidad de que es de forma circular. Durante la mayor parte de la historia de Mallorca este castillo fue un bastión de defensa, pues no pudo ser conquistado hasta el segundo viaje del rey Jaume I, al igual que el de Pollença y el de Alaró, convirtiéndose en un reducto de resistencia de los musulmanes.

La ocupación y toma del castillo por los cristianos no se produjo hasta principios de 1231, dos años después de la caída de Madina Mayurqa, la actual Palma. Entonces, y cuando ya se hizo el reparto de las tierras de Mallorca la propiedad del Castillo de Santueri pasó al conde Nunó Sanç, señor del Rosselló y la Cerdanya, uno de los nobles que había participado en la conquista. Con él cambió la bandera que ondeaba en dicho lugar, pero se mantuvo su uso, en aquellos tiempos y ya debido a lo estratégico de la ubicación, la fortificación se dotó de una guarnición para defender la costa de levante.

Del tiempo de la ocupación musulmana del castillo han quedado bastantes enclaves en el interior del recinto, como las cisternas, que abastecían de agua a la fortificación, pozos y otras habitaciones excavadas en la roca que en fueron usadas como mazmorras y donde se han encontrado pinturas representando embarcaciones de la época. También las torres de defensa cuadrangulares son un elemento que data de la época almorávide reconvertidas y reforzadas después con nuevas construcciones y aspilleras.

El castillo también ha sido fuente de rondalles y leyendas. Es fácil todavía, a día de hoy, encontrar mallorquines que conocen historias sobre la toma del castillo por los cristianos, como las leyendas sobre valientes e ingeniosos pastores que con su astucia engañaron a los sarracenos que para huir se lanzaban por el acantilado con la cabeza dentro de una olla de barro.

El castillo ha vivido otros acontecimientos históricos relevantes, siempre ligados a su carácter de fortaleza inexpugnable. Uno de esos momentos fue en tiempos del rey Jaume III de Mallorca, en 1343, cuando sus partidarios se opusieron a Pere III de Catalunya, y finalmente se rindieron sin presentar batalla.

Otro momento difícil en la historia de la fortaleza fue durante las Germanies, a principios del siglo XVI. Entre los años 1521 y 1523 sirvió de refugio a los “mascarats” o contrarios de las Germanies. En aquellos tiempos el castillo era regido por un “castellà” que tenía a sus órdenes una guarnición compuesta por un lugarteniente y un número de soldados que oscilaba entre tres a una treintena, según fueran tiempos de paz o de guerra. En esta época el castillo sufrió sucesivas reformas, como la construcción de una pequeña ermita en honor a Sant Bernat en 1331 o un molino en 1336.

Durante tes siglos, XIV, XV y XVI el castillo sufrió continuas reformas, y se tiene constancia documentada del mal estado de conservación del mismo ya por aquel entonces. Durante estos siglos, el gobierno, jurisdicción y defensa del castillo estaba en manos del “castellà”, elegido por el rey e independiente del alcalde real de Felanitx.

Durante los siglos XVII y XVIII, el castillo dejó de ser un enclave estratégico primordial y su conservación y ocupación fue abandonándose. Después de un largo período de decadencia, en 1811 el Estado, propietario hasta el momento de la fortificación, lo vendió, pasando éste a manos privadas. Desde entonces y hasta la actualidad ha sido propiedad de la familia Vidal.

El macizo rocoso que sirve de base del castillo alberga también varias cuevas naturales. Quizá las más famosas son la dels Bous i la de l’Aigua. Estas cuevas sirvieron de refugio durante las incursiones militares por la costa i de la aviación durante la guerra civil a muchos vecinos de la zona.