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Mallorca, tierra de acogida - Antiguo Gran Hotel de Palma

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13/01/2011 Mallorca, tierra de acogida - Antiguo Gran Hotel de Palma


1 de marzo de 2011
El Grand Hotel de Palma
Foto 1- Primeros años de su construcción con el andamiaje de la época.

El 9 de febrero de 1903, Palma vivió un gran acontecimiento histórico, la inauguración de un edificio modernista que se convertiría en el pionero de la industria turística y hotelera de gran lujo en Mallorca: el Grand Hotel.
Era el mejor de los hoteles mallorquines en lujo y clase, tanto es así que hasta la inauguración del Hotel Ritz en Madrid, el Grand Hotel fue el más lujoso de todo el estado. Su construcción, que se inició dos años antes de su inauguración en un solar de mil sesenta y un metros cuadrados, fue promovida por el empresario Juan Palmer Miralles, (que había hecho una gran fortuna en Uruguay) y Ferran Truyols, Marqués de la Torre (primer presidente de la Sociedad Fomento de Turismo) fue diseñado por Lluís Domènech i Montaner, arquitecto catalán y discípulo de Gaudí, entre cuyas obras destaca el Hospital de Sant Pau y el Palau de la Música, ambos en Barcelona; la dirección de las obras corrieron a cargo del arquitecto mallorquín, Jaume Aleñar Ginard. La compra de las fincas y la construcción del hotel tuvo un coste de 450.000 pesetas.

La iniciativa era de gran envergadura y los empresarios decidieron procurarse la colaboración de un especialista en hosteleria, Antoni Albareda i Canals, quien gozaba de mucho prestigio en Barcelona, donde era responsable del hotel Quatre Nacions para que administrara el Grand Hotel. Las obras sufrieron meses de retraso, lo que nos hace suponer que hubo más de un problema durante su construcción.
El Grand Hotel constaba de planta baja, cuatro pisos, porche, terrados o azoteas, patios, jardin, coladurías, dos pozos y otras dependencias. Los comedores se hallaban en la planta baja y estaban decorados con obras pictóricas firmadas por pintores famosos de la época, como los catalanes Santiago Russiñol y Joaquín Mir.

Las habitaciones, según su distribución, calidad y confort, eran de tarifa variada por día; por ejemplo, la más cara, que disponía de salón con sanitario, dos camas y aseo, costaba 15 pesetas; la más económica valía 2´50 ptas; en total eran 150 camas que se ofrecían a los clientes. Solo diez de ellas poseían baño completo. No le faltaba la lujosa suite que, además de contar con todas las comodidades enunciadas, tenia comedor particular. El mobiliario fue adquirido en la firma austriaca “Tjotet”, y el material de cocina y cubertería en la también austriaca fabrica de “Artur Krupp”.

texto para foto de la postal [El Grand Hotel también se sumó a la moda de propaganda a través de la tarjeta postal. La imagen reproducía la fachada del propio hotel como vehículo de promoción. Unos eslóganes publicitarios al pie de la postal describían la oferta.]
Texto para la publicidad de las Agencias de Viajes [También proveían a las pocas agencias de viaje de la época de cartones como estos de 70 X 50 cm. a todo color para que pudieran verlo los clientes. En este concretamente puede verse como publicitan el hotel sucursal Villa Victoria, en el cual, si lo deseaba el huésped, se le daba un vale para que pudiera ir a comer en los comedores con vistas al mar del Victoria. El tranvía, que costaba 60 céntimos, les dejaba enfrente de portal y portal. En la imagen podemos ver el vapor Mallorca y la costa donde se encontraba el hotel.]

Además de ser uno de los mejores inmuebles modernistas en nuestra isla, el Grand Hotel también lo fue en innovaciones industriales: fabricaba su propia electricidad (en los tiempos del gas o del quinqué) con unos equipos Ahlemeyer de baterías de acumuladores que daban luz a cuatrocientas cincuentas bombillas incandescentes con diez arcos voltaicos; así como la calefacción, con calderas construidas en Mallorca en la fabrica de “Ca´n Maneu”. También tenia ascensor y agua corriente.

Su ornamentación, de similar estilo mozárabe, conjuga la zoormología con la floral. Por doquier podemos observar esculturas antroforgas, cristaleras decorativas que proporcionan una gran luminosidad natural en el interior, las cuales fueron encargadas en la fabrica catalana “Ferrer i Cia”, y una gran cantidad de cerámicas tanto de la factoría mallorquina de "La Roqueta” como de la catalana “Pyans i Català”.

Tanto la Guerra Civil Española (1936-1939) -durante la guerra civil sirvió de residencia de pilotos y oficiales de la aviación italiana- como la 2ª Guerra Mundial (1939-1945) paralizaron toda actividad turística en las islas, así que tras décadas de esplendor, el Grand Hotel cerró sus puertas en el año 1941, siendo adquirido -en 1942- por el Estado Español por poco mas de 2.280.000 pesetas de la época. Tanto su interior como exterior sufrieron una nefasta reforma, para alojar el Instituto Nacional de Previsión. La reforma la diseñaron los arquitectos Eduardo de Garay y Enric Juncosa, en la que los entendidos calificaron como "escandaloso homicidio arquitectonico".

En el año 1993, al trasladarse las dependencias del Instituto a un edificio más grande y moderno, el hotel fue comprado por la entidad bancaria de “La Caixa” que lo reformo por dentro y por fuera devolviéndole su aspecto original y destinándolo a centro cultural. Hoy en día, esa fundación, bajo el nombre de “CaixaForum”, es la sede de periódicas exposiciones, conciertos, conferencias y alberga de forma permanente parte de la obra del pintor modernista catalán Anglada Camarasa, nacido en Barcelona en el año 1872 y fallecido en Pollença (Mallorca) en 1959.

Texto para la foto [Fotografía de los años '70 en la que se puede apreciar la nefasta reforma que sufrió el edificio].
texto ^para otra foto [En la actualidad con su fachada original restituida.]