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Cartas de Vincent Van Gogh a su hermano Théo

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18/01/2016 Cartas de Vincent Van Gogh a su hermano Théo


[Continua] Abril de 1882

El pequeño dibujo adjunto (1) es un croquis de un gran estudio que tiene una expresión más sombría. Hay un poema de Tom Hood, creo, en que habla de una gran dama que no puede dormir, por la noche, porque ha salido en el curso del día a comprar un vestido y ha visto trabajar, en una habitación malsana, a pobres costureras, pálidas, tuberculosas y agotadas. Y hete aquí que su opulencia le causa remordimientos de conciencia y despierta, por la noche, llena de angustia. En una palabra, es una figura de mujer esbelta y blanca, inquieta en la noche sombría.
Sin embargo, tengo oídos para oír, Théo; cuando me dicen: 'tiene usted mal carácter' ¿qué debo hacer?
Di media vuelta y me fui solo, pero con mucha tristeza en el corazón, porque Mauve se ha atrevido a decirme eso. No le pediré que me lo explique, tampoco me excusaré. Sin embargo -sin embargo- ¡Sin embargo!
Quisiera que Mauve se arrepintiera.
Me sospechan de algo -está en el aire-, hay algo detrás de mí.
Vincent oculta algo que no puede ver la luz.
Pues bien, señores, voy a decíroslo, a vosotros que os ceñís a las formas y a la civilización, y esto, justificadamente, con la condición de que sea verdad de verdad, ¿qué es más civilizado, más delicado, más viril, abandonar a una mujer o apiadarse de una abandonada?
Este invierno, me encontré con una mujer encinta, abandonada por el hombre cuyo hijo llevaba en el cuerpo.
Una mujer encinta que, en invierno, vagaba por las calles y tenía que ganarse el pan, bien sabes cómo.
Tomé esa mujer como modelo, y trabajé con ella todo el invierno.
No pude pagarle el salario completo de modelo, pero esto no impide que le haya pagado sus horas de pose y que haya podido salvarla, gracias a Dios, a ella y a su criatura, del hambre y del frío, compartiendo con ella mi mismo pan. Cuando me encontré con esa mujer, me impresionó su aspecto enfermizo.
La hice tomar baños y tónicos, tanto como estuvo en mi poder.
Se puso mucho más sana. Fui con ella a Leyden, donde hay un instituto para mujeres encinta, que pueden ir allá a dar a luz.
(No era sorprendente que estuviera enferma: la posición de la criatura era defectuosa; tuvo que sufrir una operación; en particular, tuvieron que dar vuelta a la criatura con fórceps. Sin embargo, hay muchas probabilidades de que ella se salve. Dará a luz en junio)
Me parece que cualquier hombre que valga el cuero de sus zapatos, encontrándose en el mismo caso habría obrado del mismo modo.
(1)
The Great Lady (la gran dama), tan célebre como Sorrow (pesar), tuvo por modelo a la compañera de Vincent en esa época, Cristina, a quien llama por abreviación, "Sien".